Los misterios del agua en la obra de Gaudí (II)

[Continuación del post titulado “Los misterios del agua en la obra de Gaudí (I)”]

 

Aparte de la fuente, otro de los elementos que está directamente relacionado con el agua es la cascada de ladrillo visto, formada por un arco de catenaria, que estaba ubicada en el jardín. Sobre el arco había dos hileras de pilares delgados de ladrillo coronados por un ático en cuyos extremos había dos depósitos de agua, que permitían que esta cayera de forma continua como una fina lluvia en una amplia pila en pie de arco. El arco estaba adornado en sus enjutas con una serie de bajorrelieves de terracota del escultor Antoni Riba, que es quien hizo también dos esculturas en terracota que coronan las dos puertas del comedor de la casa.

En un primer momento, la cascada formaba parte de la reja del jardín. Además de proporcionar un ambiente de frescura, actuaba como elemento de protección de la construcción vecina, proporcionando, de esta manera, una mayor intimidad.

El proyecto de la cascada fue presentado en el ayuntamiento de la Vila de Gràcia para obtener la licencia de obras el 1 de septiembre de 1883, cuando las obras de la Casa Vicens ya se habían iniciado. Durante la ampliación de la Casa Vicens y del jardín en 1925, la cascada quedó convertida en una estructura exenta, como un arco triunfal, hasta que fue derribada en 1946, momento en que se vende una parte de la finca. Se reconstruyó parcialmente el año 1976 en motivo del 50 aniversario del nacimiento de Antoni Gaudí en el barrio Gaudí de Reus. El proyecto lo dirigió Joan Bassegoda, director en ese momento de la Cátedra Gaudí, por encargo del Ayuntamiento de Reus.

Ubicada también en el jardín (concretamente entre el acceso a la casa y la calle Carolines), había una fuente decagonal, reconstruida más tarde en los jardines de los Pabellones de la Finca Güell. Desapareció con la ampliación de 1925, ya que, en ese momento, el proyecto de Juan Bautista Sierra de Martínez tenía que respetar el ensanchamiento de la misma calle Carolines.

Por último, una fuente natural de agua carbonatada a la que se le atribuían propiedades curativas desde el siglo xviii es el último elemento al que haremos referencia. La capilla de Santa Rita, atribuida a Juan Bautista Sierra de Martínez en 1927, se construyó allí mismo. Haremos referencia a la capilla en breve, pero para irnos poniendo en situación, desde 1895 las aguas habían sido declaradas de utilidad pública y se comercializaban. La capilla quedó separada del resto de la casa en 1946 con la segregación de la superficie de la finca y se derribó finalmente en 1963, cuando se vendió el terreno.

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